Marzo, 2013

LA PROPAGANDA Y LOS FILMES DE GUERRA NAZIS

Marzo 17th, 2013 Marzo 17th, 2013
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Siegfried Kracauer

Los recursos fílmicos de la propaganda nazi son numerosos y frecuentemente sutiles. Esto no implica que los filmes de propaganda nazi superaran necesariamente a películas semejantes, producidas en otros países; el film británico Target for Tonight logró efectos artísticos que se podrían buscar vanamente en cualquier film nazi. Además, estos filmes adolecían de un uso excesivo de tomas de noticieros, e incluían secuencias que cansaban más que convencían. A través de tales secuencias se ponían de manifiesto algunos de los puntos débiles de la propaganda nazi.
Pero a pesar de estas deficiencias, que eran resultado de la problemática estructura de la propaganda nazi más bien que de torpeza técnica, los nazis se las ingeniaron para desarrollar métodos eficaces para presentar sus ideas de propaganda en la pantalla. Apenas hay un recurso de montaje que no hayan explotado y existen varios medios de presentación cuyo alcance ampliaron hasta un punto hasta entonces desconocido. Estaban obligados a hacerlo así porque su propaganda no podía proceder como la propaganda de las democracias y apelar a la comprensión de su público; tenían que tratar, por el contrario, de suprimir la facultad de raciocinio que podría haber socavado las bases de todo el sistema. Más que sugerir por medio de la información, la propaganda nazi retenía la información o la degradaba con ulteriores propósitos de sugestión propagandística. Esta propaganda tendía a la regresión psicológica para manejar la gente a su voluntad. De ahí la relativa abundancia de trucos y artificios, que eran necesarios para obtener los efectos adicionales de los que dependía el éxito de los filmes nazis de propaganda.

El arte del montaje había sido cultivado en Alemania mucho antes de 1933, y Der Triumph des Willens de Leni Riefenstahl, por ejemplo, tenía mucho parentesco con realizaciones anteriores. A causa de esta tradición, los nazis sabían cómo utilizar los tres medios fílmicos: comentario, imágenes y sonido.

Con un pronunciado sentido del montaje, explotaron al máximo cada medio, de manera que el efecto total frecuentemente era el resultado de la trabazón de distintos significados por diferentes medios. Tal manejo polifónico no se encuentra a menudo en los filmes de guerra democráticos; ni los nazis mismos se tomaron grandes molestias cuando simplemente deseaban transmitir información. Pero tan pronto como la propaganda totalitaria entraba en acción, se empleaba una suntuosa orquestación para influir en las masas.

Para comenzar, el comentario de los dos filmes de campaña expresa con palabras las ideas que no pueden ser comunicadas por medio de imágenes, tales como flashbacks históricos, narración de las actividades militares y explicaciones de estrategia. Estas explicaciones, que se presentaban a intervalos regulares, tratan de las posiciones de los ejércitos alemán y enemigo y revelan, en términos más o menos generales, los avances realizados o en vías de realización. Toda su factura muestra que están destinados a impresionar a la gente más que a instruirla; parecen estar publicitando la eficiencia de alguna gran empresa. Además de este seudoesclarecimiento típico de los dos filmes de campaña nazis, los eslabonamientos entre los testimonios están reiteradamente encargados de la función propagandística.

En Sieg im Westen se usan para construir elipsis: el anuncio de una acción es inmediatamente seguido de su resultado, y se supone que una serie de acontecimientos se ha desarrollado en el pequeñísimo período entre dos unidades verbales. De esta manera, una gran parte de la realidad y de la resistencia enemiga desaparece “en los bolsillos” del comentarista, dando al público un sentido de facilidad de ejecución y aumentando la impresión de la invencible blitzkrieg alemana. Realmente, la blitz ha pasado como un relámpago, pero a través de un vacío artificial.
Dentro de las representaciones visuales, se explota al máximo el hecho de que las imágenes apelan directamente al subconsciente y al sistema nervioso. Se emplean muchos recursos con el solo propósito de provocar en el público ciertas emociones específicias. Tales efectos pueden obtenerse por medio de mapas. Deseo completar esta información con el excelente artículo del profesor Speier “Geografía mágica”, que también se refiere al valor propagandístico de los mapas de los filmes de guerra nazis. Estos mapas acompañan no sólo las explicaciones estratégicas, sino que aparecen cada vez que se necesita una representación simbólica, y pueden ser considerados la columna vertebral de los dos filmes de campaña; acentúan la función de propaganda de los comentarios acerca de los desarrollos estratégicos, tanto como parecen ilustrar, a través de un ordenamiento de flechas y líneas móviles, las pruebas de los éxitos bélicos como si fueran éstos una recién descubierta sustancia voraz. Al parecerse a gráficos de procesos físicos, muestran cómo todos los materiales conocidos son quebrados, penetrados, empujados y devorados por uno nuevo, demostrando así su absoluta superioridad de la manera más espectacular.

Puesto que ellos afectan a todos los sentidos, están destinados también a aterrorizar al campo opuesto, por lo menos hasta que dichas pruebas no hayan sido invalidadas. Además, estos mapas eran realizados en extensiones que parecían áreas vistas desde un aeroplano, impresión producida por la cámara siempre en panorámica horizontal y vertical. Su continuo movimiento actuaba sobre los nervios motores, profundizando en el espectador la convicción del poder dinámico de las tropas nazis; el movimiento alrededor de un campo y por encima de él sugiere su completo control.

Otros importantes recursos de este tipo son: la explotación de las cualidades fisonómicas, al contrastar, por ejemplo, primeros planos de las caras brutales de los negros con caras de soldados alemanes; la incorporación de material cinematográfico enemigo capturado y su empleo de tal manera que se vuelva en contra de su país de origen; la inserción de leitmotivs con el propósito de organizar la composición y acentuar ciertas intenciones propagandísticas por medio de las imágenes.

Mientras Feuertaufe presenta estos leitmotivs sólo insinuados, Sieg im Westen los muestra rotundamente. En este film, columnas de infantería en marcha inician un avance; en él, el tipo ideal de soldado alemán emerge una y otra vez en primer plano, una cara dulce que involuntariamente revela la íntima relación de alma y sangre, sentimentalidad y sadismo.
El uso de imágenes en conexión con comentarios verbales se refuerza por el hecho de que muchas ideas de propagandas sólo suelen expresarse por las imágenes. Sin embargo, las imágenes no se reducen a ilustrar el comentario, sino que, por el contrario, tienden a asumir una vida independiente que, en lugar de ir paralela al comentario, sigue algunas veces su propio curso, artificio muy importante y muy abundantemente utilizado. Al emplearlo, la propaganda totalitaria lograba ingeniárselas para formar, por una parte, un comentario más bien formal que evitaba manifestaciones heréticas o superexplícitas y, sin embargo, por otra parte podía dar a entender al público que los británicos eran ridículos y la Alemania nazi era piadosa y adoraba la paz por encima de cualquier cosa. Los nazis sabían que las alusiones podían grabarse más profundamente que las afirmaciones; y la relación contrapuesta de la imagen con el comentario es probable que aumentara la gravitación de la imagen, como un claroscuro, tornándola un estímulo emocional más potente.

Cuando la imagen sigue la línea del comentario, debe tenerse mucho cuidado de que la descripción de escenas de batalla no vaya tan lejos como para revelar claramente las operaciones militares. Excepto unas pocas secuencias, las imágenes que se refieren a la guerra alemana no tienen carácter informativo. En lugar de ilustraciones adecuadas a las actividades verbalmente indicadas, se reducen a ejemplificaciones que, frecuentemente, quedan indiferenciadas o prueban ser estereotipos aplicables universalmente. Cada vez que la artillería entra en acción, aparece una serie de armas de fuego en rápida sucesión. Puesto que tales ejemplos nos son específicos, la impresión de vacío queda reforzada. Batallas enteras se desarrollan en lugares imaginarios e indeterminados donde los alemanes gobiernan el tiempo y el espacio. Esta técnica trabaja de la misma manera que lo hace toda otra serie de recursos: ayuda a confundir al espectador con una borrosa sucesión de cuadros, para someterlo más prontamente a ciertas sugerencias. Muchas de las descripciones visuales no son en realidad más que una pausa vacía entre dos insinuaciones propagandísticas.

La música representa un papel conspicuo, particularmente en Sieg im Westen. Acompañando la sucesión de tomas y comentarios, no solamente profundiza los efectos producidos por estos medios, sino que interviene por su propia cuenta, introduciendo nuevos efectos o cambiando el significado de las otras unidades sincronizadas. La música y sólo la música logra transformar un tanque inglés en un juguete. En otras instancias, los temas musicales borran el cansancio de las caras de los soldados o hacen que varios tanques en movimiento simbolicen al ejército alemán que avanza. Una alegre melodía imbuye al desfile y a la decoración de la escena, en París, con un soupcon de la vie parisienne. A través de esta contribución activa de la música la imagen afecta a los sentidos con fuerza intensificada.

“DE CALIGARI A HITLER”, Siegfried Kracauer (Ediciones Paidós, Barcelona / 1995).

http://www.revistacontratiempo.com.ar/kracauer.htm

Batman: sus villanos o el triunfo de los viejos discursos en la sociedad moderna

Marzo 5th, 2013 Marzo 5th, 2013
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Por: Yareli Baas

La trilogía de Batman de Christopher Nolan llega a su fin con The dark knight rises, pretexto perfecto para analizar cuáles fueron los males contra los que combatió este súper héroe de ciudad Gótica; representación de una sociedad cada vez más cercana a los modelos de las grandes ciudades moderna del mundo y, si en realidad hay innovación en la propuesta que se nos presenta. Ra’s Al Ghul, The Joker, Bane, y la corrupción en cualquiera de sus manifestaciones son el punto de partida para que también los discursos que los conforman se batan a duelo por la atención del mejor premio: nuestras mentes.

I
Batman begins: Ra’s Al Ghul y el discurso del miedo


Ésta sea probablemente la cinta de la saga que más pesada se torna, no necesariamente en un sentido negativo sino por su carga de información, debido a la necesidad de mostrar el génesis de Batman; su transformación de hombre ordinario a súper héroe. Pero pese a ello, el discurso del miedo es interesante ya que será retomado y transfigurado en la última entrega de la trilogía: The dark night rises.

Ra’s Al Ghul, a mi modo de ver, no es un villano sino un antihéroe desde una crítica externa, ya que sus intenciones de destruir ciudad Gótica no son personales ni motivadas desde la víscera. Sus acciones van encaminadas a cumplir con un ideal: la destrucción del sistema moderno de una ciudad en decadencia por medio de la economía y posteriormente con la aniquilación de sus habitantes, que es cuestionable, sí, desde una postura políticamente correcta, línea que sigue un héroe prototípico. Sin embargo, la moral de Ra’s Al Ghul marca la diferencia con respecto a otros personajes motivados por intereses personales, casi siempre el dinero, como ocurre con el mafioso Carmine Falcone o el Dr. Jonathan Crane. Esta misma diferencia se hace manifiesta en The dark knight con The Joker del cual hablaré más adelante.

En la película existen dos niveles del miedo: uno superficial representado por la figura del murciélago –que deriva en el surgimiento de Batman– y uno interno que se mezcla con la ira de un recuerdo no superado –que define socialmente la imagen de Bruce Wayne: el huérfano millonario y solo–, ambos intrínsecos a la psique del personaje, éstos niveles se complementan sin tocarse en la figura del héroe de Nolan. Batman vence su miedo y sale transformado; atraviesa por una suerte de metamorfosis entre el animal y una figura anónima que pretende funcionar como reivindicación de las emociones de Bruce Wayne y al mismo tiempo hacer las veces de mercenario del pasado a costa del presente.

Aún cuando muchos creen ver en Batman un anti héroe, no lo es, ya que sus acciones son definidas por su tragedia, incluso cuando su miedo ha sido superado, su lado oscuro sólo es una forma adoptada por las necesidades del héroe moderno, sus convicciones son tan fuertes como las de Ra’s Al ghul, pero siguen siendo tradicionales. La propuesta de héroe planteada por Christopher Nolan es meramente estética, Christian Bale encaja porque, como muchos recordarán, ha quedado estigmatizado como un playboy debido a su interpretación en American Psycho, es perfecto como la máscara social de Bruce Wayne, pero no para la parte que debe ser cubierta para Batman. Por lo mismo, es difícil asociarlo con un antihéroe como los que muestra otra cinta contemporánea: Watchmen.

Ra’s Al Ghul es el símbolo de la radicalización en un estado puro en donde la sacrificio va más allá de la moralidad, este rasgo, lo hace más complejo que el Batman atormentado, pero a fin de cuentas plano. Batman nada tiene que ver con Bruce Wayne, pero se funden; las obsesiones de uno se potencian en el otro. Ras Al Ghul es un hombre de acción, violento, también lleno de obsesiones, con la diferencia de no hacerlas evidentes ni dejar que las mismas interfieran con esa pureza que se aproxima al idealismo de cualquier revolucionario, lo miro y me es imposible no asociar su espíritu con un personaje del cine clásico: Pasha, el alter ego de Stalin creado por el novelista ruso Boris Pasternak en Dr. Zhivago, posteriormente adaptada al cine.

Por otro lado el espantapájaros, quien sí es un villano, sirve de puente para llegar a Batman, es un títere, no hay fuerza en él, su poder se desprende de recursos externos (el alucinógeno), jamás de su ingenio o inteligencia aunque quiera proyectarse esa imagen y resulta un personaje pivote. El Batman de Nolan no innova con respecto a otros súper héroes, es símbolo de la esperanza y posibilidad de cambio, pero sí innova en cuanto a construcción de atmósfera ofreciendo una película con un nivel de realismo que no habían mostrado otras películas del corte como Spiderman, The Avengers, o los ya mencionados Watchmen.

II
Batman The dark knight: La segunda historia

The Joker y La construcción del discurso como crítica social

Esta película se sale del esquema de la saga, es una historia aparte. No hay un concepto que plantee un discurso constante (como sí lo hay en la primera: el miedo, y en la tercera: la trascendencia), lo cual no significa que haya una serie de conceptos que conformen una totalidad que haga manifiesto el estado fallido de la sociedad moderna: corrupción, anarquía, caos, locura, azar.

La corrupción sigue siendo el villano personificado por los jefes de la mafia y al final también Harvey Dent convertido en “Dos caras”. La mafia guía su corrupción en función de términos económicos y sociales, pero la corrupción de Dent está ligada a su tragedia personal, por lo cual es mucho más profunda y compleja, pues indica que las pasiones de un hombre ordinario son más fuertes que sus convicciones y es una crítica dura a la esperanza que se forja en una figura pública, que al final, se condensa en una institución.

La figura del Joker es inaprehensible pues es el más complejo de todos los personajes de Nolan, y la mejor definición es la que él mismo da: I’m an agent of chaos. El Joker no derrota a Batman, pues está más allá de él y por lo tanto la lucha, será por el ideal que Batman no puede alcanzar: Harvey Dent. Así pues, hace manifiesto el fracaso de las funciones del Estado, destruyendo la institución que Dent representa: el ciudadano modelo. El Joker en sí constituye la desinstitucionalización del discurso narrativo en la película a partir del caos y aunque éste es un concepto constante a lo largo de la historia, como ya he dicho, no se estructura como en Batman begins o en The dark knight rises. En este sentido, es un agente del caos que sobrepasa su función como personaje para viralizar la película entera.

A diferencia de los demás personajes con los que ha combatido Batman, el Joker jamás pelea con él cuerpo a cuerpo, no al menos como ocurre con Bane o Ra’s Al Ghul, porque su importancia excede la de ser una figura de acción, éste es otro de los elementos que mantienen la cinta al margen de las otras dos. Ahora bien, uno de los momentos más memorables es cuando en la prisión confiesa ser complemento de Batman, idea que no comparto, ya que éste resulta ser un instrumento más para que el Joker desarrolle su filosofía: demostrar la decadencia de la lógica como síntoma de progreso en la sociedad moderna, volcándola en su contra. El Joker no sólo cree sino demuestra la ineficacia de la planificación a diversos niveles institucionales: policiaco, político, médico, social –donde entra Batman– e incluso también a la institución de la mafia, su propia existencia, dado que él mismo es producto de la sociedad, es una confirmación de la corrupción de las funciones que la razón debe cumplir en un sistema.

Una buena aportación de Nolan es crear un personaje que, en efecto, está avanzado en cuestión de análisis y crítica social al resto de la población, incluyendo al personaje principal: To them, you’re just a freak, like me! They need you right now, but when they don’t, they’ll cast you out, like a leper! You see, their morals, their code, it’s a bad joke… I’m not a monster. I’m just ahead of the curve.

El final, apresurado por la muerte de Ledger, le da la razón al Joker al ser Batman perseguido por los crímenes de Dent pues ya no era útil o funcional como héroe convencional, éste es el único momento de la saga en que se puede hablar de él como un anti-héroe respecto a los códigos y la moral ciudadana, que en efecto son un mal chiste: no funcionan.

La segunda crítica social en la escena de los barcos, que con un final esperanzador ya que ninguno de los barcos detona al otro, resulta inverosímil en una sociedad real en la que se busca la supervivencia personal, la ley del más fuerte. Con ésta escena desmorona el discurso planteado por el Joker y lo considero un desacierto con respecto al resto del film, pero al mismo tiempo confirma la imposición de los viejos discursos éticos y morales en sociedades disfuncionales y gastadas que se verían transformados, quizá hasta de manera positiva con la dosis de caos que imprime la fuerza del Joker.

Finalmente, Batman atrapa al Joker, asume una posición de eremita y con eso la carga social y personal del fracaso, el cual se extiende al personaje mismo, siendo eclipsado por uno mucho mejor construido con menos violencia gratuita. Aún así, es un final en el que queda dispuesta mucha expectativa gracias a esta condición de anti-héroe que, aunque efímera, resulta efectiva.

III
Batman The dark knight rises: Bane y el discurso (casi religioso) de la trascendencia

Tras la segunda entrega de Batman, The dark knigh rises, Nolan decide clausurar la saga utilizando a Bane, uno de los villanos con mayor expectativa para la audiencia por la épica escena en la que “rompe” al caballero de la noche y la introducción de la seductora Catwoman para reemplazar a la fallecida Rachel Dawes. Y qué mejor forma de cerrar que enalteciendo mediante la trascendencia a Batman, personaje que se volvió entrañable, en algunos casos, mucho más por la parafernalia a su alrededor que por su desenvolvimiento.

“Rises” es una palabra constante a lo largo del film, como una invocación casi religiosa, que a modo de repetición va tomando fuerza e incluso su significado muta. Al principio de la cinta por Bane “the fire rises” aludiendo al mal que le aguarda a ciudad Gótica, por Alfred al referirse a Bane como un hombre que emerge de las sombras, por unos prisioneros que en árabe marroquí claman “deshi basara” (he rises) alentando a Bruce Wayne a saltar para lograr escapar, y por supuesto, al final de la cinta. Esta transformación es semejante a la que atraviesa el concepto del miedo en Batman begins, con la cual Nolan cierra el ciclo fílmico con un tono de solemnidad ante la figura del héroe casi mártir.

Bane no es propiamente un villano, ya que tanto él como Thalia, son extensión del antihéroe Ra’s Al Ghul, por lo mismo, sus motivaciones no son tan complejas. Aún así, durante la primera mitad de la película vemos un Bane que resulta interesante por materializar los deseos de “La liga de las sombras” y, al menos de manera parcial, su postura es clara: desestabilizar una ciudad corrupta y por ende, decadente, decadencia que es análoga al Batman de la primera mitad de la cinta. Nos vende el discurso de erradicar un cáncer que a la larga contaminará otros núcleos sociales y lo hace volcando, con menos inteligencia y fuerza que la del Joker, los valores en turno de la sociedad: la honestidad y la transparencia, en su contra, casi con un triunfo anárquico que trae consigo la promesa de la libertad.

Durante la segunda mitad de la película, se rompe por completo el esquema de Bane al descubrirse que no es él el hijo de Ra’s Al Ghul sino Thalia y que éste, sólo colaboró por afecto hacia ella. Esta revelación hace que los personaje pierdan fuerza en una trama que se torna cursi al utilizar al amor como redención del “mal” o de un ideal que quizá vaya en contra de lo socialmente aceptable, pero que es bastante cuestionable y analizable desde afuera del universo ficcional ¿por qué? Porque como mencioné en el primer apartado, el hecho de dotar de ideales a antihéroes como Ra’s Al Ghul problematiza una cinta que pretende casi exclusivamente entretener al público.

Por otro lado, al caer estos personajes, queda al descubierto el desdoblamiento de Batman y Bruce Wayne, mismos se fundieron durante la primera cinta, curiosamente gracias a Ra’s Al Ghul. Nolan juega con el espectador en una trama que es perfectamente circular con Batman begins, no así con The dark knight, incluso en secuencias que se vuelven un guiño divertido para aquellos que han seguido de cerca la saga; la prisión alude al pozo donde cayó Bruce de niño, y con ello el triunfo del discurso de la trascendencia por encima de el del miedo: el triunfo de Bruce Wayne sobre Batman. La historia se cierra con la caída de un Bane imponente y el ascenso de un Batman inicialmente martirizado y débil en un último sacrificio para convertirse en una especie de símbolo religioso.

De este modo, queda como conclusión que el villano será siempre la corrupción y cualquier materialización de la misma, ya sea en términos económicos, políticos o en la corrupción de la moral, por ello la crítica va más en función del Estado moderno. Y aunque la saga de Nolan ha sido bien acogida, especialmente por la inserción de Robin, símbolo renovado de la esperanza que guarda por ciudad Gótica en ausencia de Batman al final del film, considero que no se puede hablar aún de un héroe que cumpla con las características de “dark knight” planteadas por el director y la parafernalia, si acaso, lo hace a nivel estético y no a nivel de construcción de personaje y profundidad psicológica. Sus momentos como anti-héroe siguen siendo frágiles y sometidos a las grandes producciones que esperan vender fe con un héroe tradicional con algunas pinceladas de realismo que siempre se agradecen. Además del harto nivel de entretenimiento, vale la pena detenerse en la crítica a las estructuras de la sociedad moderna.

Tomado de:

http://www.palabrasmalditas.net/portada/literatura/articulos/item/893-batman-sus-villanos-o-el-triunfo-de-los-viejos-discursos-en-la-sociedad-moderna

¿Todos o nadie? Nombres múltiples, personas imaginarias, mitos colectivos

Marzo 5th, 2013 Marzo 5th, 2013
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Un nombre múltiple es “un nombre que cualquiera puede utilizar”. Aquellos que lo han inventado rechazan expresamente tanto el monopolio para su uso como el copyright. Pero estos nombres significan más que el mero deseo de sus usuarios de anónimos: aun siendo así, el nombre múltiple como expresión de anonimato sólo representa un espacio vacío, un signo sin significación propia, existe la posibilidad de que se convierta en un significante con fuerza siempre y cuando se vincule con una práctica determinada, reconocible y limitable. Entonces no sólo significa dicha práctica (artística, política, religiosa”, sino que se asocia también con el cuerpo de una persona imaginaria. En cuanto la práctica se hace reconocible y se llena con vida, esta persona va tomando vida. Su cuerpo gana en contorno, adquiere una historia, un mito. La gente que entra en esta historia y que participa en las prácticas vinculadas con el nombre múltiple, acaba realmente formando parte de esta persona imaginaria y colectiva’ la práctica de los individuos singulares cobra fuerza a través del mito colectivo y al mismo tiempo lo reproduce Y al revés: si esta práctica pierde sus contornos y su fuerza significativa, se muere también la persona colectiva en la cual se encarna.

El nombre múltiple supera la separación entre individuo y colectivo. De manera mágica otorga al individuo una participación en el cuerpo colectivo de la persona imaginaria, en la cual se encarnan el movimiento y la fuerza de una masa invisible. La masa gana en contorno, y en la forma de la persona imaginaria se convierte en un sujeto activo. Justamente los oprimidos sin-nombre han utilizado a menudo esta manera de actuar. Se dio, por ejemplo, en las insurrecciones campesinas: en 1514, los campesinos del sur de Alemania se lanzaron al campo de batalla bajo el nombre de “der arme Konraó” (el pobre Conrado) Pero no había ningún líder en el cual se encarnara la masa sublevada: cada uno de ellos era el “pobre Conrado” que se sublevaba contra su opresión. En la Inglaterra de principios del siglo XIX, el nombre múltiple del “General Ludd” representaba a los oprimidos. Como líder imaginario de los ataques contra las nuevas máquinas dirigió sus amenazas -casi siempre seguidas de acciones- contra los agentes capitalistas de las modernas formas de la explotación A pesar de que el movimiento del “General Ludd” no tenía formas de organización definida. (O quizás justamente por esta razón), durante muchos años fue capaz de infundir miedo y terror a los explotadores.

Mientras que el “General Ludd” no era una persona real representaba a una Organización establecida, las posteriores formas organización de los trabajadores siguieron la separación burguesa entre individuo y práctica colectiva. El colectivo (el proletariado, etc.) se convierte en un asunto abstracto y jerárquicamente administrado. Su fuerza simbólica ya no se manifiesta de modo inmediato en la práctica de cada individuo Los portadores de esta fuerza ya no son sino unos pocos, unos individuos “destacados”, que ofician de líderes, de héroes y de ídolos. No es gratuito que el nombre múltiple surja en la actualidad justamente en aquel ámbito donde la idolatría burguesa por los individuos “destacados” es más pronunciada, es decir, en el ámbito del arte. La utilización de un nombre múltiple como nombre artístico excluye la adjudicación de una obra a un autor individual. Los neoístas utilizaron consecuentemente este principio.

Transformaron, por ejemplo, nombres artísticos como Harry Kipper en nombres múltiples, mientras que otros nombres como Monty Catsin, con sus mitos correspondientes, deben ser considerados productos de la práctica artística neoista. Finalmente debería mencionarse la creación del mito colectivo Luther Blissett como una de las obras artísticas más importantes de la era postsituacionista. En este caso se recurrió -como en el caso de Karen Eliot- al nombre de una persona real.

Un ataque especialmente alevoso a los conceptos burgueses de sujeto consiste en transformar de repente, e incluso en contra de su voluntad, a individuos reales en personas colectivas. Por ejemplo, ponerse una peluca en plan Julio Iglesias e imitar su voz y movimientos cantando; a este primer imitador seguro que le seguirán otros, y todo mezclado con la propia presencia de Julio Iglesias. Otro ejemplo puede ser el intento que se hizo durante la campaña electoral a la alcaldía de Zurich de convertir, sin más, al candidato del campo burgués, Andreas Múller en una persona colectiva. para ser parte de esta persona era suficiente con llamarse Múller y aparecer bajo este nombre en una papeleta electoral (pasteleo electoral).

En el contexto político actual existe otro nombre múltiple Referente a los medios de comunicación, uno de los méritos estratégicamente más geniales de la guerrilla zapatista consistió en convertir el nombre de su portavoz, del subcomandante Marcos, en un nombre colectivo (”Todos somos Marcos”). Con esta práctica no sólo seguían con su intención de deconstruir el principio del líder de la revolución o de la guerrilla -como ya hace vislumbrar el título “subcomandante”-, sino que a la vez crearon una forma nueva de mito colectivo’ la persona del guerrillero real no tiene una historia clara e identificable. Sus atributos reconocibles como el pasamontañas y el uniforme no esconden su papel de signo vacío; al contrario, lo subrayan aún más. Precisamente por el hecho de que la persona real queda como borrosa, este lugar vacío puede ser llenado con innumerables historias y leyendas. En este proceso, el mito colectivo “Marcos” se convirtió en portador omnipresente de las más diversas significaciones, en expresión y punto de identificación de fantasías subversivas así como sexuales. (Estas últimas destacan de manera más clara la potencia simbólica de la persona colectiva’ aunque nadie ha visto nunca su cara ni su cuerpo, Marcos fue elegido “el hombre más atractivo de México”.) Al final se podía ver a decenas de miles de personas manifestándose por las calles de México D.F al grito de “Nosotros también somos Marcos”, tomo expresión impresionante de su fuerza política.

En eso el mito del “Sub” se distingue claramente del mito de un héroe individual tomo el Che Guevara una frase como “Yo también soy Che Guevara” simplemente sería ridícula. Los gobernantes de México desde luego han entendido muy bien el funcionamiento del mito colectivo y las consiguientes prácticas mágicas Eso se ve en sus esfuerzos desesperados (y sin resultado) por encontrar al individuo “real” que se esconde bajo el nombre, de enseñar públicamente su cara con el fin de reducirlo de mito colectivo a individuo burgués.

El origen de los nombres múltiples se pierde en la oscuridad de la historia, remite a prácticas religiosas y mágicas antiguas Ya el nombre más antiguo y más vivo de estos nombres demuestra este principio con toda claridad’ todas son desde siempre Buda La participación en esta persona colectiva está mediatizada por la participación en una práctica’
“Al realizar la práctica de Buda, sois como Buda. Veis con los mismos ojos, escucháis con los mismos oídos y habláis con la misma boca. No hay la más mínima diferencia”.

Mediante la utilización de nombres múltiples se recobran de manera casi natural unas formas arcaicas que cuestionan la separación entre individuo y colectivo. Los nombres múltiples no son, en primera instancia, formas de anonimato (como tales no son mejores que no tener ningún nombre), sino que representan el ataque más fuerte a los conceptos modernos de subjetividad e identidad burguesas. Demuestran de manera clara que dichos conceptos son unas ilusiones ajenas a la naturaleza del ser humano. De esta manera manifiestan la verdad intemporal de la idea según la cual la identidad humana no es otra cosa que la articulación y el punto de confluencia de prácticas colectivas, que la identidad humana no existe más allá de esto Sin embargo, esta verdadera fuerza subversiva del nombre múltiple sólo se demuestra en la práctica concreta: ¡Sé tú también Luther Blissett!

[Desde “Manual de guerrilla de la comunicación”