Abril, 2013

¿El arte debe estar al servicio del problema social?

Abril 6th, 2013 Abril 6th, 2013
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Por: Roxana Cortés Molina

Primera Parte

Frente a la discusión producida por la actividad política del artista plástico David Alfaro Siqueiros, la revista Contra, editada en Argentina, realizó en agosto de 1933 una encuesta con la pregunta que da título a nuestra columna. La cuestión sobre el deber estar del arte en función del problema social forjó, y continúa suscitando en nuestros tiempos, una condicionante de rechazo: no es gratuito que viremos en dirección de desapruebo, existe una imponente distancia entre la categoría estética y la política, sin embargo, el anhelar ceñirnos al arte en su función puramente estética no desvanece el hecho de que la política –ese campo históricamente minado– se aproxima a la actividad artística para manifestarse como un equívoco que debe esclarecerse a través de alguna óptica.

¿Será la mirada del artista la que debe o puede recorrer los velos, o en su nimiedad, exponer ante las masas el problema social a manera creativa?

I

Hannah Arendt sostenía que los artistas no pueden permitirse la alienación: ellos son los únicos que todavía creen en el mundo puesto que la duración de la obra de arte refleja el carácter duradero del mundo. Por supuesto que lo que signifique ‘duración de la obra de arte’ requiere una reflexión genuina en nuestros tiempos de grandes avances técnicos en relación a la producción artística.

Walter Benjamin, reciamente criticado por Arendt, sustentaba que las nuevas herramientas técnicas –en cobijo capitalista– han de ocupar la esfera de la producción artística. Las manifestaciones artísticas tendrían un halo democratizador ya que lograrían llegar a un número creciente de espectadores: el arte, tal como se ponderaba décadas atrás, saldría de la dinámica de la élite para instaurarse masivamente a través de los avances técnicos de la época. Por esto, en 1939, él auguraba ‘usos políticos’ en el alcance masivo de la obra de arte. La esfera de la política y las nuevas herramientas, tanto para el uso en el proceso creativo y sus formas de distribución, mostraban dos ejes poderosos: se podía estetizar la vida política o politizar el arte. Hablamos de dimensiones opuestas, por un lado las herramientas técnicas al servicio de un régimen totalitarista –ejemplificamos con el uso del cine y la propaganda de cartel antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, o, en nuestra actualidad, las producciones hollywoodenses que lo mismo crean estrellas de cine o ideologías de lo que ‘debe ser’ el ethos humano– y, por otro, la posibilidad de que los creadores empleen las herramientas técnicas para que su producción artística sea también vehículo de transformación social.

¿No es estética la propaganda nacionalsocialista?
Madres, ¡peleen por sus niños!

Entonces, ¿qué oculta el amalgame arte-política con nuevos medios técnicos? Los riesgos de una alianza estético-política direccionados en pro del status quo de la producción capitalista. En otro tono, Marx ya lo había intuido: la producción no sólo crea productos sino también el modo de consumirlos.

Supongo que nosotros, ya situados en la producción capitalista, podríamos afirmar que el consumo de la obra de arte es un asunto contradictorio: nos enfrentamos a contenidos que bien pueden alabarse como ‘estéticos’ y, a su vez, dudar sobre lo que categorizamos como ‘bello’ no nos ocupa tanto como sumergirnos en la satisfacción cuasiinmediata que puede provocar alguna pieza artística. Retomando la premisa de Arendt, si los artistas no pueden permitirse la alienación, ¿qué sería del mundo –o al menos el mundo del artista– alienado.

Vale la pena analizar si el creador como sujeto-sujetado a la dinámica en la que inscribe su actividad creativa –a decir, el contexto social, político y económico del que no puede emerger– tiene posibilidades de transgredir su espacio categórico; o bien, si la brecha que rasga la actividad creativa se satisface a sí misma y al pretender generar en o desde ella un contenedor de fines políticos, es profanada. Siendo tan vasta la telaraña que podría contener el análisis, a nosotros nos ocupará la obra visual; esto por ser, entre las demás artes, la más factible e inmediata en aceptación pública y, a la vez, la que ha engendrado más costes en su era de reproductibilidad técnica –o como indefectiblemente se pondera, hiperreproductibilidad digital–.

Mencionado lo anterior, podemos sostener que el arte no es político en sí mismo, sin embargo, eso no significa que se imposibilite abrir desde él una función social correspondiente a los problemas específicos en los que se inscribe la actividad creativa.

II

Frente al trazado panorama, es primordial el giro que había dado años antes (1932) la problemática en México. ‘Un arte ligado a los problemas del pueblo y de la nación debe fungir como vehículo de transmisión de ideas sociales y humanistas’ es el axioma muralista que David Alfaro Siqueiros sostenía desde su proyecto plástico integral. No debe extrañarnos que Siqueiros reconozca en el muralismo un primer impulso latinoamericano no colonial, no dependiente, y denuncie el mundo de economía burguesa: se había optado por la pintura decorativa, la pintura adorno, la pintura complemento estético al margen de toda implicación supuesta extrapictóricamente.

“Siqueiros y los Rojos pueden pintar propaganda rusa pero en sus casas.”
Excélsior: El periódico de la vida nacional. México, octubre 9, 1959.

III

El margen que bosquejaba Siqueiros constituía la polémica encuesta formulada por Contra. Las siguientes respuestas fueron publicadas a su raíz:

Jorge Luis Borges:

Es una insípida y notoria verdad que el arte no debe estar al servicio de la política. Hablar de arte social es como hablar de geometría vegetariana o de artillería liberal o de repostería endecasílaba.

Luis Waismann:

Hace tiempo que el arte –desde el punto de vista social, el arte predominante, que resume el espíritu de la época, que es el espíritu de la clase dominante– ha dejado de ser un instrumento puesto al servicio del problema social para transformarse en una formidable arma política.

Como leemos, las respuestas pueden ofrecer alguna perspectiva, aunque más cercana al claroscuro que a la luminosidad del tema. El arte por el arte o el arte en relación con los problemas sociales y como ‘arma política’ no es lo que se hallaba exclusivamente en cuestión; para responder la pregunta, tendremos que darle viraje. El proyecto plástico de Siqueiros no se concebía únicamente ‘al servicio’ del problema social y tampoco fuera de éste: lo que pretendía era aproximar a las masas hacia su propia concepción revolucionaria. Al mismo ritmo del axioma muralista anteriormente citado –relacionando arte y política– acaecían dos condicionantes en el núcleo del proyecto plástico de Siqueiros: ser de agitación y ser propaganda revolucionaria.

Brenner, Anita. “David Alfaro Siqueiros: un verdadero rebelde en arte.”
Forma no.2. México, noviembre 1926: 22-25.

5″Retrato de la Burguesía”
David Alfaro Siqueiros, 1939-1940, Ciudad de México.

IV

La relación entre arte y política ha sido un enramado de venas telúricas en tensión; aunque el arte, política y nuevos medios técnicos ocupan un lugar primordial en la edificación de sujetos cognitivos y la posible salida o estancia histórica en un aparato ideológico, parece que ésta situación se encuentra menguada por la propia lógica capitalista: lo que Benjamin llamaba ‘estetización de la vida política’ ha consolidado una suerte de vehículo ideológico que implanta cerrojos al arte, alejándolo de un posible carácter revolucionario.

En nuestra próxima columna indagaremos en ello, hemos ya emprendido otro vuelo: lejos de tratar desenvolver el conflicto del papel del artista para con el problema social, nos ocupa la cuestión del artista inscrito en la producción capitalista, su obra, la imagen que se impone como la vela del barco en naufragio. Siqueiros bien lo puntualizaba, por eso propone al ‘artista ciudadano’, su finalidad: combatir las imágenes generadas por la producción capitalista mediante la producción de material cultural que movilice al espectador y lo lleve a la acción.

Este conglomerado de premisas nos arrastra a cuestionarnos si, más allá de las innovaciones técnicas dentro de la disciplina visual, necesitamos artistas visuales ‘revolucionarios’, ‘artistas ciudadanos’o si es que basta la técnica y el contenido propio de la obra visual cuando el goce solipsista del creador se satisface y logra atrapar al espectador.

Cabe señalar que no podemos, queridos lectores y lectores-artistas-plásticos, emprender la fantasía de comunicar a manera absoluta con la imagen.

Esto conlleva indagar en las preguntas planteadas, a pesar de nuestra realidad, que, como afirmaba Walter Benjamin, despojada de todo aparato es sobremanera artificial y se ha convertido en una flor imposible.

Tomado de:

http://www.palabrasmalditas.net/portada/literatura/articulos/item/891-el-arte-debe-estar-al-servicio-del-problema-social

El hombre sin suerte

Abril 6th, 2013 Abril 6th, 2013
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Amine Germaine

Amine tiene 23 años y vive desde hace mas o menos 5 años en Europa, donde se ha esforzado en vano para conseguir su legalización en distintos países como Grecia, Austria o Suiza. Amine habla Darija y árabe así como varios idiomas europeos entre otros griego y francés.
La conversación fue grabada en francés y editada para esta publicación.

Quieres contarnos como dejaste tu país?

Dejé Argelia con un permiso de trabajo para Turquía porque allí tenía problemas de los que prefiero no hablar. Entonces fui a la capital, a Argel y solicité con mi pasaporte un visado para Turquía. Luego atravesé el mar o el río, como se suele decir[1].

En Grecia permanecí cuatro años e hice muchos trabajos diferentes. Trabajé por ejemplo seis meses como camarero en un restaurante, luego como DJ y otros. Tenía un documento de solicitud asilo[2], la carta roja, que aquí es como este documento. Con ese documento que se recibe cuando se solicita asilo, se puede trabajar inmediatamente en Grecia. Esa es la diferencia entre la carta roja en Grecia y el documento aquí con el que no tienes absolutamente ningún derecho. Se permite a decir verdad estar legal por un cierto tiempo, pero estás condenado a esperar la resolución negativa del asilo y luego la expulsión.

Volviendo a mi situación en Grecia: Después de algún tiempo tuve problemas. Me quitaron mi carta roja porque no querían darme asilo y me vi obligado a hacer todo lo posible para ganar un poco de dinero, pero la crisis había llegado ya a Grecia.

Con motivo de mi precaria situación estaba muy estresado y unos días después tuve una pelea. Acto seguido fui encarcelado pero no en un centro de internamiento de extranjeros (as) sino en una cárcel de criminales.

Posteriormente abandoné Grecia, porque ya no había nada para mi allí - ni trabajo, ni papeles, absolutamente nada.

Me fui a pie, hice autostop, cogí autobuses y trenes. Así atravesé Albania, luego Montenegro, Serbia y finalmente Hungría. En la frontera entre Serbia y Hungría me paró la policía. Como no quería pedir asilo en Hungría me devolvieron a Serbia. Pero en un segundo intento de entrar en Hungría, lo conseguí.

El viaje hacia Austria duró en total 28 días, incluidos los días y horas en prisión, pues tuve durante todo el camino problemas con la policía: en Servia por ejemplo la policía no detiene a la gente - quita el dinero; en Hungria o solicitas el asilo o vas a la cárcel o eres expulsado inmediatamente … pero como ya dije: mi segundo intento de entrar tuvo éxito.

Has conocido en el camino a mucha gente? Te has encontrado sólo con hombres o también con mujeres?

No, sólo hombres, ninguna mujer (risas).

Y como lograste que no te tomaran las huellas dactilares?

En todos los países que atravesé me tomaron las huellas dactilares, pero tomarte las huellas en Albania, Montenegro o Serbia no cambia nada. Incluso en otros países como Francia o Italia te toman las huellas dactilares a menudo sólo como control rutinario, es decir, sólo para ver lo que has hecho antes. Esos son controles normales, vienen y dicen: “documentación por favor”.

Y como llegaste a la decisión de hacia donde querías ir? Por qué estás ahora en Austria?

Quise venir a Austria por que mucha gente decía que es un país donde se respetan los derechos humanos. Pero cuando vine no percibí los derechos humanos: no los hay para nosotros.

Por otro lado ir a Francia era inimaginable pues en Argelia se habla todo tipo de cosas sobre las dificultades allí. Si se te hace un control en Francia no se andan con bromas. No tiene nada que ver con lo que he vivido aquí donde tengo una solicitud de asilo y todavía queda la posibilidad de cambiar de país en caso de que no me acepten aquí porque actualmente no pueden expulsarme fácilmente a Argelia [3].

Antes mi familia al completo emigró a Francia con un visado. Pero yo no quería ir a Francia porque no me gusta a causa de la histórica situación colonial.

Cuando vine la primera vez a Austria, cursé una solicitud de asilo y me encontré de nuevo en Traiskirchen donde permanecí 15 días. Después recibí la carta blanca y fui enviado a Salzburgo. Sólo dos días después me entregó la policía una documentación en el sentido de que tenía que abandonar el país en tres días porque mi solicitud de asilo había sido denegada. Así que me fui a Suiza, a Basel/Fribourg, esta vez sin embargo no a pie sino con el tren porque ya estaba en Europa (risas).

Una vez llegué a Suiza solicité una carta de asilo. Hay que hacerlo en los países en los que no se puede vivir sin papeles. Pero esa solicitud no fue tramitada por Dublín. Entonces estuve tres meses en la cárcel por no tener papeles y me devolvieron a Austria. Aquí pedí asilo por segunda vez hace unos ocho meses. Estuve otros quince días en Traiskirchen y luego me pusieron en la calle porque había pasado la frontera del distrito de Baden sin permiso tres veces. Y de ahí en adelante o he estado en la calle o en el centro de internamiento de extranjeros (as): la primera vez durante 18 días, la segunda me encerraron 20 días y la tercera estuve durante 25 días allí. Eso significa, de los 8 meses que he pasado en Austria estuve 2 meses en el centro de internamiento de extranjeros (as). Y para obtener la libertad hice huelga de hambre tres veces.

Has recibido información en algún momento sobre posibilidades para legalizarte?

No, nadie me ha hablado de ello. Cuando tenía la carta blanca fui a Cáritas para hablar con ellos sobre la posibilidad de un trabajo legal porque vi un anuncio.

Pero me dijeron que como solicitante de asilo no tenía permitido trabajar.

Los tres países mas restrictivos de Europa en lo que concierne a trabajo para extranjeros (as) son Austria, Suiza y Alemania. Si consigues la carta de asilo no tienes permitido trabajar, no hay trabajo, sólo hay ese otro trabajo ilegal. Incluso con la carta gris o con la resolución favorable de asilo ponen serias dificultades … se permite solicitar ayuda social o Wohnbeihilfe (nota: ayuda para vivienda y gastos corrientes) pero sin embargo no se encontrará trabajo porque es evidente que eres extranjero. ¿Que habría que hacer entonces? Una vivienda cuesta entre 500 y 600 euros y hay que comer, comprar ropa etc.

¿Y por qué viniste al campo de refugiados de Viena?

Porque este es un lugar donde la gente que quiere puede vivir junta. Ese es un derecho importante para mi. Me gusta este movimiento de protesta que ayuda a los clandestinos, me gustan especialmente los austriacos (as).

Aquí busco ayuda. Ayuda … ahora bien, para mi eso no es sólo apoyo material; Ayuda significa que la hay gente, ante todo austriacos (as), que te apoyan, te preguntan, que has hecho y por qué …

Vosotros, como habláis conmigo, ya me ayudáis muchísimo. Para mi este movimiento de protesta se basa también en las relaciones que se pueden adquirir.

Y de cara al futuro … tienes una idea concreta?

Busco una solución para mi vida, un documento que me de derecho a trabajar, o sea no pido nada … sólo quiero una documentación como la carta gris, una carta con la que me pueda mover en la calle libre de estrés.

Cuando voy por la calle tengo miedo. Siempre estoy en camino, dando vueltas y acechan muchos peligros: Está por ejemplo esperándome el centro de internamiento de extranjeros (as). Hice tres huelgas de hambre, para salir, y puse en juego mi salud e incluso mi vida, sólo así pude salir. No se lo que tendría que hacer ahora. Puedo cambiar de nuevo de país. Para hacerlo tendría que desfigurar mis huellas dactilares con fuego o ácido. Esa es mi idea. Viviré mal, ilegal, como clandestino….

Y no estás cansado?

No, nunca. No duermo.

[1] Amine se refiere aquí al río fronterizo Evros

[2] Despues de una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos [M.S.S. contra Grecia y Bélgica de 21 de enero de 2011] que aclara que la expulsión a Grecia es una violación de los Derechos Humanos, la mayoría de países del Territorio Schengen suspendieron las transferencias de demandantes de asilo a Grecia. Austria previamente se había decidido a suspenderlas de hecho en el año 2011.

[3] Ya que entre Argelia y Austria no hay ningún acuerdo de readmisión de personas que entran ilegalmente y las negociaciones en torno a un acuerdo de readmisión de la Unión Europea están congeladas por el momento, no podrían los argelinos (as) actualmente ser trasladados. Los argelinos (as) en Austria nada más que reciben, sin embargo, una carta de tolerancia y son desahuciados en la calle como ilegales.

Traducción de María Dolores Otero Quesada

Tomado de:

http://eipcp.net/transversal/0313/amine/es